Hoy mientras manejaba por las calles que siempre recorro, rompió mi cotidianidad una de las escenas más violentas que he visto. De la manera más animal y soez un grupo de policías municipales se bajo de una camioneta, cargada de aquellos emblemas que los representa como portadores de un poder ficticio y no un respeto ganado. Tomaron todos los productos de un vendedor de frutas de la calle y entre arranchones y empujones mezclados con los gritos de un hombre y su niño les quitaron, ante la desesperación y angustia fallida del vendedor, todas sus posesiones y su pan del día a día. Era una escena sacada de alguna pesadilla brutal donde el “poder” de algunos erradica la posibilidad de una ciudad de paz.
¿Cómo es posible que hablemos de cambios cuando estos vienen cargados de un sistema que en la cotidianidad socapa silenciosamente espacios de guerra entre los mismos civiles? No es posible que estemos tan cerrados en nuestros problemas individuales como para cegarnos ante escenas como estas. ¿Es que nos hemos convertido en cómplices de la violencia al no exigir en Quito respeto entre humanos por sobre la norma establecida?. Debemos pelear contra un sistema bélico que ataca a los que menos tienen, a aquellos que forman parte importante de nuestro espacio cotidiano y que son callados e invisibilizados constantemente por nuestra complicidad ante el horror del maltrato.
Hay que dejar de pensar que el gobierno debe cuidar de nosotros cuando nosotros mismos no cuidamos de nuestra gente, de nuestro espacio, que hoy para mi fue violentado por este poder policial efímero. Un poder que con la batuta de la intimidación toma la fuerza en sus manos e irrumpe. golpea y forcejea a nuestra propia comunidad. No Sres. para mi eso no es mantener una ciudad en orden eso es maltratar y el maltrato no es más que una forma de violencia inaceptable que debe ser castigada y erradicada.
Es muy fácil delegar desde sus oficinas el orden y control, pero eso no es lo que yo quiero para mi ciudad si la forma de hacerlo es de esta manera. No y mil veces no, eso es solo la prueba de un sistema caduco de control que yo como ciudadana exijo cambiar. El cambio esta en romper con rutinas sistemáticas de violencia mental y física. Buscar soluciones como ciudadanos y no implementar métodos inhumanos de tortura a través de civiles vestidos de títeres del poder.
¿Los culpables? Nosotros, nuestros silencio cómplice, los policías en su posición falsamente adquirida y las autoridades que con discursos sacados de libros de teoría social no hacen más que calentar el puesto que nosotros con impuestos les pagamos. Quiero cambios reales desde el sistema no máscaras e historias épicas de héroes caudillos!!
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