Entre una suave nube translucida se dejo llevar. Lejos, se dibujaba la silueta casi impredecible de un río.
Caminaba lento intentando descifrarse y descifrar el camino que se formaba entre sus pies. Nada era certero, solo la suave sensación de aquel cuerpo a su lado, caminando pausadamente, junto a ella.
No lo podía ver. Olía a el. Sin sentirlo lo sabia cerca.
Paró.
Estaba frente al río.
Entre risas y juegos se escuchaban lejanas las voces de unos niños, se acercaban cantando y jugaban entre sus piernas.
Se dio la vuelta sutilmente y ahí estaba, lo podía ver, era el.
La miraba fijamente, clavando su mirada la rozó suave y la envolvió en sus brazos.
Se dejó envolver y se recostó en su cuerpo, estaba segura, una vez más estaba segura.
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